miércoles, 9 de febrero de 2011

LOS ANGELES: EL CENTRO O EL RUMBO






Al aterrizar en el aeropuerto, al lado del mar, se abre una ciudad salpicada (iba a decir desparramada) en tres o cuatro valles y aun en colinas como Hollywood; una ciudad dentro de muchas ciudades. Al llegar a nuestro hospedaje en City of Glendale, en la coyuntura de los valles San Fernando y San Gabriel, quedan como a 30 kilómetros las playas de Santa Mónica. ¿Está el centro de Los Ángeles en las montañas, en el valle o en la playa? 

Hay quien busca el Rumbo, el Far West, Alaska, the Last Frontier, la Luna, Marte, Titán, otra galaxia... Hay quien, por el contrario, busca el Centro.

Al llegar a un pueblo, por lo general, el viejo hidalgo castellano preguntaba dónde estaba la plaza o la iglesia del centro o la Catedral. 


¿Dónde está el centro de Los Ángeles, me pregunto, si su esencia es no tener centro sino rumbo? 


A fuerza de buscarlo, he querido pensar que el centro-centro de Los Ángeles se llama El Pueblo. Está situado en la calle peatonal Olvera y parece un pesebre aun más empequeñecido por los rascacielos del Downtown y por los dragones en el arco de la entrada a Chinatown.  El Pueblo celebra las huellas de la civilización hispánica que bautizó California, pero que quedó arrasado por la civilización angloamericana. (Paréntesis: también en Medellín hay uno dentro de la ciudad, el Pueblito Paisa, el que está en el cerro Nutibara, museo que mira con nostalgia a los edificios y la urbe industrializada). 

Al final de Olvera Street se encuentra el museo Avila Adove. Conserva una de las últimas casas construidas antes de 1848, antes del Tratado Guadalupe-Hidalgo que cedió California a los Estados Unidos. El rancho pertenecía a la familia Ávila originaria de Sinaloa. 

Y me pregunto si lo que representan las ruinas aztecas para los mexicanos actuales, un pasado más mítico que real, ¿no lo representa la huella mexicana o hispana para los estadounidenses? Lo que para los criollos de Hispanoamérica son los "indios", ¿no cargan con el mismo sentido peyorativo hispanos o latinos para los "blancos" de Angloamérica?

En diciembre de 1943 Octavio Paz pisó por primera vez Los Ángeles. Contaba con una beca de la Fundación Guggenheim, y tenía como propósito emprender una investigación que consistiera en un ensayo sobre América y su expresión poética. Lo que iba a ser un ensayo académico -seguramente con un aparato de notas y bibliografía- se convirtió en otra cosa: en El laberinto de la soledad. Más que en la biblioteca, el ensayo de Paz encontró su material empírico en la realidad de Los Ángeles. Semejante ciudad californiana empezó siendo mexicana o novohispana, y a Paz se le antojó ver en ella un espejo invertido: el reflejo de lo que pudo ser México y no lo fue. 



No lo era, sin embargo, en 1950 cuando salió la primera edición de El laberinto de la soledad. Yo lo es física o materialmente hablando - con sus viaductos y avenidas y calles y puentes - Ciudad de México y hasta Guadalajara o Monterrey. El laberinto se ha exacerbado y la soledad también. En el rumbo, pues, el mexicano o hispano no encuentra su centro. El progresismo cobra factura al espíritu. 




En cambio, el angloamericano de Los Ángeles sí encuentra su esencia -su rumbo- en el Santa Mónica Pier. Estoy ahora aquí. Alzo la vista a la punta montañosa de Malibu,  y el mar y el muelle me recuerdan el Brighton Pier al sur de Inglaterra, al otro lado del otro océano. Ambos muelles de habla inglesa se me parecen, no por la estructura de madera que se adentra en el mar sosteniendo juegos de hierro, pubs, restaurantes, cafés o miradores; tampoco por alarde de cosmopolitismo; sino por algo más profundo. 

Kerouac, McCarthy, Canetti, Borges y creo que también Roberto Bolaño, cinco hombres tan distintos, dijeron que así como el mar es el símbolo de los ingleses, la carretera era la metáfora en la que vivían los angloamericanos.   "El que mira al mar ve a Inglaterra", dijo Borges. El mar y la carretera son símbolos de movimiento y acaso de united, con la "u" dulce del UK o de los US 


El restaurante más atractivo del Santa Mónica Pier es Bubba Gump Shrimp Company. Salió de la película protagonizada por Tom Hanks, Forrest Gump (1996), el atolondrado personaje que trota de una costa a otra costa por carreteras desérticas sin otro objetivo que moverse. No otra cosa deseo hacer en Estados Unidnos. Moverme. Moverme.