miércoles, 7 de abril de 2010

LOS JUDÍOS NO MATARON A JESÚS, quien proscribió a las diosas


AGRADEZCO a los lectores que se tomaron la molestia de comentar mi artículo en mi blog de El Tiempo "Los judíos no mataron a Jesús". De la discusión anterior, basada en el libro del gran scholar y novelista inglés Robert Graves (versado en hebreo, griego, latín y otras lenguas antiguas), quise arrancar con la aclaración de que los judíos no asesinaron a Cristo.

 ¿Por qué nunca en todo caso perdonaron los cristianos a los judíos si Jesús les enseñó a perdonar?

Y por aquí es por donde quería inclinar mi discusión. Seré breve. Robert Graves arranca su libro Rey, Jesús con una curiosa idea: Cristo vino a destruir las obras de la gran Triple Diosa Lunar que regía las creencias de los antiguos pueblos del Mediterráneo. Los griegos - el pueblo más brillante que ha producido la humanidad - junto con los romanos, de donde vienen buena parte de nuestras instituciones y de nuestra lengua, jamás concibieron el universo bajo un solo Dios-macho. Nunca admitieron un Dios sin Diosa, pues eso es egoísmo e insuficiencia espiritual. Juno, esposa y madre por igual de Zeuz o Júpiter, preside el universo y encarga a su hija Minerva de las actividades intelectuales. Zeuz se casa también con Hera. De Deméter, otra diosa, nacen las diosas Afrodita. "Naturaleza", Dios en femenino, ¿pues acaso no es la mujer la única capaz de dar a luz?

Lo que Graves ignora, al fin y al cabo anglosajón, es que la Virgen encarna esa compañía femenina de Dios en el mundo latino-católico. Es la Madre de Dios.

Graves también lamenta el miedo a la sexualidad femenina de Jehová y otros fanáticos del Medio Oriente, quienes desterraron a las sacerdotisas - a las mujeres - de sus ritos machistas.

Pero por aquí llagamos a las peligrosísimas interpretaciones anacrónicas.