Violencia viene de vis, que significa fuerza en latín, pero a su vez viene del griego bios, que significa vida.
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| Foto cortesía de Juan Diego Molina. De izquierda a derecha: S.P.B., Carlos Malaumud y Pilar Latasa |
Comencé con esta breve digresión, el pasado 28 de noviembre de 2025, mi intervención en el tribunal de la tesis doctoral de Juan Diego Molina, «El cambio político en Colombia durante el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010)».
La digresión fue necesaria para que nuestro auditorio comprendiera la magnitud de los problemas a los que se enfrentó Juan Diego Molina, un estudiante doctoral de origen guatemalteco-español, a cuyo tribunal fui invitado por el profesor Pablo Pérez.
Se suele decir que la orografía colombiana es, después de la del Tíbet, una de las más accidentadas del planeta: no se trata de un territorio homogéneo, sino de una constelación de ciudades separadas por abismos y cordilleras.
Esa geografía no es un simple decorado; es un actor histórico que ha condicionado la forma del Estado, la economía y, por supuesto, los mecanismos de seguridad y de guerra. Durante décadas, esas montañas han funcionado como murallas que dificultan que la autoridad central se proyecte de manera efectiva sobre valles, selvas y llanuras.
Desde esa premisa, la pregunta que recorre mi lectura de esta tesis es la siguiente: ¿hasta qué punto esa geografía imposible ayuda a explicar la tentación histórica de ciertos hacendados y empresarios regionales de privatizar su seguridad, en lugar de apostar por un Estado capaz de garantizarla en todo el territorio?
Si el Ejército tarda días en cruzar una cordillera para proteger una finca o una carretera estratégica, el actor local tiende a buscar soluciones propias. La tesis de Juan Diego muestra con claridad cómo, en distintos momentos, esa respuesta ha tomado la forma de organizaciones armadas privadas, cooperativas de vigilancia o estructuras paramilitares, con consecuencias de largo alcance para el orden institucional.
Entrando ya en el periodo 2002‑2010, el trabajo asume un reto mayúsculo: analizar lo que denominamos historia del tiempo presente. No hay nada más difícil que estudiar un pasado que todavía condiciona la conversación pública y las pasiones políticas.
Un mérito relevante del manuscrito es que no se limita a repetir lecturas militantes, positivas o negativas, sino que sitúa este ciclo en un continuum histórico más amplio, que arranca en la Violencia de mediados del siglo XX, pasa por el Frente Nacional y llega hasta el Plan Colombia y el Plan Patriota. En esta línea, el trabajo dialoga con autores como Marco
Palacios, Frank Safford o Francisco Leal Buitrago para mostrar cómo Colombia pasó, en los años noventa, de ser uno de los países más violentos del mundo a ensayar un modelo de Estado fuerte que busca combinar autoridad, mercado y apertura democrática.
Desde el punto de vista del análisis político, es sugerente observar que el giro hacia un proyecto de orden y seguridad sea liderado por un presidente que procede del Partido Liberal, lo que obliga a matizar las categorías clásicas de “derecha” e “izquierda” y a hablar más bien de tradiciones conservadoras, tecnocráticas o populistas que se remontan, a juicio del historiador Santiago Pérez Zapata, a la época de Núñez y Caro en la Regenaración y que se reconfiguran cien años después en clave de Posguerra Fría.
Con estas observaciones, quiero cerrar reiterando dos ideas. La primera: el trabajo de Juan Diego Molina constituye una contribución original al estudio del Estado colombiano contemporáneo, por su capacidad de integrar historia, ciencia política y análisis jurídico sin caer en simplificaciones ideológicas. La segunda: el debate que abre sobre la relación entre geografía, seguridad y arquitectura institucional no concierne solo a Colombia, sino que interpela a cualquier sociedad que se enfrenta al dilema de cómo garantizar el orden sin sacrificar el pluralismo ni la libertad.
Me permito, por ello, felicitar nuevamente al Juan Diego y animarlo a transformar esta investigación en una publicación que pueda dialogar con la historiografía internacional sobre Estado, violencia y seguridad en el mundo iberoamericano.




