domingo, 19 de noviembre de 2017

La destrucción del Valle de México ("Palinodia del polvo", de Alfonso Reyes)

Cuando, el 2 de agosto de 1913, Alfonso Reyes abandonó en ferrocarril la Ciudad de México, este era más o menos el paisaje que vio por última vez - el pintado por José María Velasco - en el que todavía la vista hacia el oriente se extendía sobre un escenario natural (sin urbanizar) y era, en efecto, "la región más transparente del aire", tal como Reyes lo pintó (Reyes era un pintor con palabras) en 1915 en su famoso texto Visión de Anáhuac.

Valle de México de José María Velasco



Valle de México de José María Velasco



Cuando, en 1940, Reyes ya estaba radicado de nuevo en la Ciudad de México tras casi treinta años de ausencia, el paisaje había cambiado radicalmente y ya era - hasta cierto punto - el que podemos contemplar  ahora no bien nos subamos a un cerro o a un avión: 

Fotografía de Pablo López Luz

  Reyes escribió entonces un pequeño ensayo lleno de imágenes y sugerencias, que se puede leer completo haciendo clic en el título “Palinodia del polvo”. En él expresó el horror ante el crecimiento desaforado de la masa urbana:

"¿Es ésta la región más transparente del aire? ¿Qué habéis hecho, entonces, de mi alto valle metafísico? […] ¡Oh desecadores de lagos, taladores de bosques! ¡Cercenadores de pulmones, rompedores de espejos mágicos! Y cuando las montañas de andesita se vengan abajo, en el derrumbe paulatino del circo de montañas que nos guarece y ampara, veréis cómo, sorbido en el negro embudo giratorio, tromba de basura, nuestro valle mismo desaparecerá. Cansado el desierto de la injuria de las ciudades; cansado de la planta humana, que urbaniza por donde pasa, apretando el polvo contra el suelo, cansado de esperar por siglos de siglos, he aquí: arroja contra las graciosas flores de piedra contra las moradas y las calles, contra los jardines y las torres, las nefastas caballerías de Atila, la ligera tropa salvaje de grises y amarillas pezuñas. Venganza y venganza del polvo. Planeta condenado al desierto, la onda musulmana de la tolvanera se apercibe a barrer tus rastros. Y cuando ya seamos hormigas –el estado perfecto– discurriremos por las avenidas hechas de conos de briznas y de tamo, orgullosos de acumular los tristes residuos y pelusas; incapaces de la unidad, sumandos huérfanos de la suma; incapaces del individuo, incapaces de arte y de espíritu –que sólo se dieron entre las repúblicas más insolentes, cuya voz ya apenas se escucha, que la gloria es una fatiga tejida de polvo y de sol–.[1]"         



[1] Reyes, “Palinodia del polvo”, Ancorajes [1928-1948], Obras completas XXI, FCE, México, 200, pp. 61-62."Palinodia del polvo"

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